María Perlita: “Me interesan artistas que se arriesgan con propuestas”

• En Altavoz hablamos con la cantante, compositora y artista visual sobre su más reciente estreno, la canción “Santiago”, y del próximo disco para el que va encaminada: Volcana. Por David Ponce | fotos: Magdalena Chacón (2021).

Ahora que lo piensa, María Perlita tiene la duda. De buenas a primeras no se acuerda de si el título de su próximo disco se le ocurrió en 2019 antes del 18 de octubre o después de esa fecha. No es un dato irrelevante, porque ese nombre es el de algo cuya naturaleza es la explosión, o la erupción incluso: el disco se va a llamar Volcana.

–Fue antes (de octubre). O en realidad no lo sé… creo que fue antes, sí. Estaba como con esta idea en la cabeza, yo creo que se veía venir –dice hoy esta música y artista visual que en 2021 ya suma dos canciones destinadas a su disco venidero, y cuando a más largo plazo suma también quince años justos desde que actuó por primera vez como solista en 2006: el año en que a su nombre de Daniela Jordán agregó el de María Perlita para empezar a tocar y cantar. Es una historia señalizada desde entonces por discos y viajes: tres discos tiene en su equipaje, entre Panc (2007), Dingo Dongo (2010) y Moneditas (2014), los dos primeros grabados durante una estada y una residencia en Francia respectivamente y el tercero después de su regreso a Chile.

Y respecto del nombre de Volcana la historia está de su parte. Ya en julio de 2019 en una entrevista María Perlita anunciaba ese título para su futuro disco, meses antes de la revuelta chilena que en un inicio recibió el nombre de estallido, pero que vista hoy, a la luz de los efectos que ha provocado, ha sido por lo bajo una erupción social volcánica, con una eventual futura Constitución incluida. María Perlita sí puede decir que lo vio venir.

Egoísta y hechicera

Hoy los más recientes adelantos para Volcana son la canción y el video que la cantante presentó entre el 13 y el 19 de agosto pasados, con el título de “Santiago”. Es el segundo apronte del disco luego de la canción “Nada para quitarte” que estrenó en 2020.

–Es una canción que escribí en relación con la ciudad de Santiago, donde nací y donde he vivido la mayor parte de mi vida –parte contando María Perlita–. La letra explora en las contradicciones de vivir en esta ciudad para mí, y musicalmente seguimos en una vertiente más electrónica, donde va quedando ya fuera la guitarra acústica y donde nos acercamos un poco más al movimiento del cuerpo. Creo.

¿Tú dices como para bailar?
–Sí, el beat que te hace moverte, que es algo que no busqué mucho en mis canciones anteriores: era mucho más la canción para cantarla o para sentarte a escuchar. Pero ahora definitivamente me llama mucho la atención lograr el baile, la expresión corporal.

Ya es un lugar común esa idea de “amor y odio”, y no es que haya odio en esta canción, pero ¿al menos hay una dualidad en versos que cantas en “Santiago” como “Amo tu mediocridad, amo tu pequeñez, amo tu desorden?
–Me gusta mucho explorar en las letras las contradicciones, y creo que como seres humanos estamos llenos de contradicciones. Uno no es cien por ciento bueno ni malo, es una mezcla, y con Santiago en general mi sensación es de desagrado de vivir acá, pero por otro lado me reconozco en cada rincón de Santiago. Me encuentro. En ni un lugar del mundo como aquí me siento yo. Y reconocer eso es un amor incondicional también, y me ha hecho reflexionar sobre la idea del amor. Uno no se enamora de algo perfecto, uno ama algo porque lo ama no más. Y ha sido súper lindo pensar en la no perfección, en el amor relacionado con algo mucho más tosco, más real. Bueno o malo, feo o bonito.

Otro verso dice incluso “Eres egoísta y hechicera, eres mentirosa y fea / toda desajustada, pero cada rincón tuyo me trae de vuelta a mí”.
–Sí. Para mí esa es la frase reveladora de la canción. La que me hace avanzar un paso más allá es ésa: “Cada rincón tuyo me trae de vuelta a mí”. Cuando escribí esa frase se me reveló por qué yo estaba tan pegada a esta ciudad.

Después de grabar fuera de Chile tus dos primeros discos, para la tapa del tercero te plantaste al medio de dos edificios santiaguinos, que no son cualquier edificio además. ¿Ya esa portada de 2014 fija una relación tuya con la ciudad?
–Yo siempre fantaseé durante toda mi adolescencia y juventud más joven con escapar de Santiago, siempre quise irme. Hasta que lo logré, y viví afuera. Y cuando volví reconocí este amor por Santiago, a la vez que siempre quiero escapar de nuevo. Y esa portada de Moneditas es, claro, la idea de plantarse ahí en la mitad del río, con el edificio del Costanera Center, que para mí es de una agresividad muy propia de lo que pasa en Chile, que también está dicho en la última canción: una ciudad desordenada, que no se planifica, que no reconoce la diversidad. Toda esa violencia de Santiago para mí en la imagen del Costanera Center está muy patente, ¿no?, con este edificio de cien pisos que se planta en un barrio residencial y lo destruye, básicamente, todo lo que era Pedro de Valdivia Norte, en fin. Y claro, ahí estoy, primera portada de disco en que aparezco también, como diciendo “Ésta soy yo, ésta es mi ciudad y aquí estoy”.

Aparte la perspectiva hace lo suyo y te ves a la misma altura del edificio, como rivalizando con el rascacielos.
–Sí, claro, y la postura del cuerpo es también levemente prepotente creo. Pero para mí era necesario hacerme responsable de lo que estaba haciendo, de mis canciones, mi propuesta. Y  eso fue el 2014, estamos en 2021: de alguna manera sigo pensando en lo mismo, en la ciudad. Ese tema me sigue rondando para componer, es como inagotable, Santiago se me vuelve como una fuente de inspiración también.

Un último verso de “Santiago” para citar: “Bendita cordillera tuya que empuja el sol cada mañana / cuando tengo yo la suerte de oler el agua”. Pensando en lo escasa que se vuelve también el agua, y en que Santiago en una ciudad hostil para grandes cantidades de población, ¿eso habla tal vez de las mismas desigualdades que mencionabas antes?
–Ese verso lo dejé bien abierto para que pudiese interpretarse de hartas formas. Para mí tiene que ver sobre todo con el aire, porque nosotros nos jactamos de la cordillera, pero realmente la podemos ver tres veces al año, cuando llueve. Y el resto del tiempo… cuando hice el video traté de fotografiar la cordillera en muchas sesiones, y lo que veía era como un flu, como esa nube que la cubre. Entonces, claro, reconozco esta cordillera que me ampara, que me fascina, pero a la vez no la puedo ver porque la ciudad está muy contaminada.

A la caza de la cordillera

Además de sus oficios de cantante y compositora, e incluso antes de llamarse María Perlita, Daniela Jordán estudió arte en la universidad y se dedicó pronto a trabajar en diseño gráfico, en dibujo y en dirección de arte para producciones audiovisuales. Es una veta que le ha permitido ser la realizadora de algunos de sus videos, entre ellos los recientes «Nada para quitarte» y “Santiago”.

–El video de “Santiago” está hecho con fotografía básicamente, con collage sobre fotografías recortadas, y a partir de ahí en stop-motion. Es una técnica bien experimental, y lo que busqué al ir a sacar fotos era otra forma de aproximarme a la ciudad: estar sola fotografiando, ver hacia dónde se iba mi mirada, y que esa mirada tampoco podía abarcar todo. No podía hacer un video turístico, entonces decidí ir a los detalles que para mí son característicos de Santiago. Y la cordillera. Y ahí es donde más tuve problemas, por así decir, porque la sensación que una tiene como santiaguina de la cordillera es que está siempre encima, siempre mirando. Y al fotografiarla siempre podías pescar una porción de eso, nunca podías tener la sensación de esta totalidad tan gigante. Debo haber ido cinco veces a subir el cerro, tratando de captar esta inmensidad, y no sé si realmente pude lograr esa sensación de pertenencia con la cordillera. Fue súper lindo, sentía como si la estuviera tratando de cazar.

¿No fue una opción aparecer tú tocando y cantando en el video?
–Lo pensé hasta el final y me parecía muy redundante, porque en realidad la canción es sobre la ciudad, no me veía a mí misma cantando la canción. No me salía natural.

Pero al mismo tiempo decías recién que en “Santiago” quisiste hacer una canción para bailar. ¿Lo más obvio sería aparecer cantando, una canción pop para bailar?
–A mí me pasa que siempre tengo la intención de bailar, soy súper bailona, bailo con todo. No sé si esta canción cumple con los estándares bailables tan masivos, aunque me encantaría que la gente la bailara en sus esquemas más personales, sería increíble. Pero a veces siento que como artista popular uno se tiene que hacer cargo de un montón de lenguajes que de repente no te acomodan. A mí no me acomodaba en este video salir cantando ni bailando, y me siento libre porque tengo un sello independiente, soy una artista independiente, no siento que tenga que cumplir con ciertos patrones de lenguaje. Y me aprovecho de esa libertad. Claro, en el fondo el costo de no estar adscribiendo al lenguaje más masivo te hace quedar un poco fuera a veces, pero trato de ser coherente con lo que me llama la canción.

¿Echas de menos algo de eso en el negocio musical? ¿Habría lugar para experimentar o hacer por ejemplo un video con collage y stop motion en la industria ahora?
–Tampoco desprecio a la industria, siento que hay un mercado para eso, pero no me siento interesada en reproducir ese lenguaje ni esa lógica, porque me gusta también innovar. A mí en general me interesan los artistas y las artistas que están planteando cuestiones más originales o que se arriesgan con propuestas, en las que uno no observa la repetición de un cierto patrón o ciertas posturas: ciertas caras para mirar a la cámara, moverte así, ponerte en esta pose.

Es mi volcán

Luego de sus tres primeros discos, canciones más recientes de María Perlita han sido “Trote moreno”, con la que ganó el segundo lugar en el Festival del Huaso de Olmué en 2018, y una trilogía en la que, además de “Nada para quitarte” (2020) y “Santiago” (2021) hay una canción más temprana, “No no no” (2019).

–Esta canción es algo que queríamos hacer con Javier (Majluf), el productor de “No no no”, de “Santiago” y de “Nada para quitarte”, de las últimas en general desde Dingo Dongo. Queríamos algo orquestal y teníamos la posibilidad de hacerlo, porque habíamos ganado el segundo lugar en el Festival del Huaso de Olmué con el “Trote moreno”, entonces había presupuesto por primera vez para algo un poco más producido, y eso fue: el sueño de hacer una canción con un cuarteto de cuerdas, con una gran producción acústica. De alguna manera eso creo que nos empachó y cerró la etapa acústica. Con el tiempo veo que fue como el gran cierre de esa etapa.

¿Las tres canciones van camino a aparecer en un futuro disco?
–“No no no” quedó como un single, solo, solitario. Y “Nada para quitarte” y “Santiago” son parte de Volcana, un EP en el que estoy trabajando a medida que voy lanzando las canciones, que es un modelo que no habíamos hecho. En general uno graba todo y después lo va lanzando. Esta es la segunda entrega de Volcana y ahora vamos a empezar a trabajar en la tercera. Y bueno, son cinco canciones que yo espero que el próximo año ya estén afuera con  los videos: es un proyecto en el que vamos a ir trabajando música y video de forma paralela.

¿“Volcana” se va a llamar también una de las canciones? ¿O no necesariamente?
–No necesariamente. Me he dado cuenta de que en el fondo Volcana lo que tiene es una energía más vital que se relaciona con esto de ojalá mover el cuerpo, y se relaciona con lo que ha pasado en Chile, que es como esta erupción de la sociedad, y con la montaña. Porque la presencia de la montaña como tema ha estado en los dos videos y hay una energía que todavía no logro entender muy bien, pero que creo que cruza todas estas canciones. Tiene que ver con lo que pasa abajo de la montaña, con este magma que está siempre moviéndose lento y de repente explota, y esa energía es algo en lo que me interesa mucho meterme y explorar.

¿Había algo de anticipado en imaginar el nombre de Volcana en los meses previos a octubre de 2019 en Chile?
–Creo que todos sentíamos que la cuestión tarde o temprano iba a explotar. Y también lo veo como una cuestión de crecer y de envejecer, que tiene que ver con que una también ojalá se fuera reconociendo a sí misma en todo su potencial y su energía creadora.

Además de que «Volcana” se escucha aún más poderosa que “volcán” como palabra.
–Sí, eso fue muy consciente, y en el fondo tiene que ver también con el tema el lenguaje. Lo he visto en hartos títulos últimamente, en esa tendencia de mujeres que van feminizando ciertos términos para reconocerse en el lenguaje. Yo me di cuenta siendo adolescente de que me refería a mí misma como hombre, y muchas mujeres hablamos así, “cuando uno se enoja…”, y de repente decía “nopo: cuando una se enoja”. Al plantear este volcán dije “no, en realidad es mi volcán. Soy yo”. Así que Volcana.

mariaperlita.cl


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